Concluyendo la Historia de Restauración

¡Hola Amigos! Hoy me traje a mis hijas para que te cuenten lo que han vivido al tener una nueva hermanastra mayor. Icluí sus edades presentes, pero recuerda que conocimos a Audra 4 años antes de cuando escribimos esto.

Te hemos platicado cada uno de nuestra perspectiva para que puedas ver que Dios ha estado obrando en cada persona de diferente manera, pero orquestrándolo todo para un final harmónico poderoso. Con esto voy a concluir esta historia (la cual nunca concluirá) y en el futuro te contaremos cómo vamos progresando todos, ¿sale?

Nuestro 1er verano con Audra.

Sofia: (10 años) Al principio me entristeció muchísimo el pensar que yo ya no era la mayor. Una extraña había llegado y me había robado la posición de primogénita y ahora tenía privilegios que a mí nunca me habían dado!

Por ejemplo, ella se quedaba despierta con mis papás cuando todos nosotros nos ibamos a dormir, ella podía ver películas que nosotros aún no podemos ver, etc. Ella tenía su propio carro, su propio teléfono… yo la envidiaba.

Pero en eso, Papá me explicó que yo aún era la primogénita del matrimonio de mis papás, y que Audra era una media-hermana que provino de otra relación, y que además, era adulta. Esta fue la parte que más me costó acostumbrarme.

Ahora estoy bien, pues entiendo lo que me explicaron. Al principio ella era un poco mandona, pero cuando Papá y Mamá le explicaron que a pesar de ser adulta, solo tenía que ser nuestra hermana y no un tercer padre de familia, ella comenzó a corregirse y ahora no lo hace.

Hoy en día Audra está más feliz que antes y es una súper Hermana Grande.


Savanna: (7 años) Me sorprendió la noticia de que ahora teníamos un hermanastra mayor. Al principio no estaba acostumbrada a tenerla cerca y me llevó un poco de tiempo adaptarme a la idea de que había otra persona en nuestra familia.

Ahora que la conozco, todo ha cambiado. Me encanta pasar tiempo con ella, aunque a veces, cuando estamos horneando en la cocina o algo así, ella lo quiere hacer todo 🙂

Pero está bien porque todos estamos aprendiendo y la queremos mucho.

Selah: (4 años) Yo era recién-nacida cuando mis papás conocieron a Audra. Ella siempre ha jugado conmigo y ahora salimos juntas a pasear. Siempre le pido que se ponga un vestido bonito y joyas, ya que a mí me gusta ser princesa.

En conclusión: El proceso de restauración no ha sido fácil, pero Dios nos ha dado sabiduria para saber cuál es el próximo paso de un día para otro, y la gracia para llevarlo a cabo.

Mi lema ha sido que si Jesús es mi Señor, entonces es Señor de mis relaciones. ¡Así que Él manda!

Lo único que hemos tenido que hacer todos es confiar y ceder: confiar en que Dios sabe lo que debemos hacer y nos lo comunica, en que Él nos ama y quiere lo mejor para todos, en que nos ayuda con todo lo necesario para llevarlo a cabo; y ceder a Su plan y a Su manera de hacer las cosas como nos lo enseña en la Biblia, no a lo que dice la gente, o a lo que sentimos en el momento.

Todos hemos aprendido a soltar cualquier expectativa que hubiesemos tenido, aún cuando no sabíamos que exsistía una expectativa! Dios nos ha ayudado a identificarlas y a corregirlas para permitir que la relación que está creciendo, lo siga haciendo sin presión.

También nos ha ayudado comprender que este proceso lleva tiempo y que debemos tener paciencia al conocernos. ¡Dios es fiel en completar la obra que ha comenzado en cada uno de nosotros porque nos ama!

Una Linda Historia de Restauración – Brad comparte (2da Parte)

Ok, Prima. Hoy mi Papacito termina de contarnos su parte de la historia de Audra, su hija. Esta es mi parte favorita, pues te da una idea de lo que Dios puede hacer en nuestra vida si sólo nos cedemos a Él. Hoy, nosotros trajimos el café y las tostadas… ¿lista? Bueno, Brad, sigue contándonos…

Para Celina y yo, la clave más importante en ser padres es ganarnos el corazón de nuestros hijos, y hacer todo lo posible por mantenerlo. Cuando Dios trajo a Audra a nuestra vida, nos preguntamos cómo iba a ser posible hacer esto con ella. De la noche a la mañana pasamos de ser padres de chiquitos (recién nacido a 6 años), a ser padres de una hija adulta. ¡No la podíamos disciplinar o corregir como los otros pues ya estaba grande! Lo único que nos quedaba era la oportunidad de ganarnos su corazón y la esperanza de edificar una relación con ella donde tuvieramos influencia.
Una de las cosas improtantes que hemos aprendido al tener a Audra con nosotros, es que mientras nuestros hijos son chicos debemos edificar una plataforma de influencia que durará aún cuando sean adultos. ¡Es fácil olvidar! Estamos criando a nuestros hijos para el día en que salgan a comenzar su propia vida, y una vez ya no vivan bajo nuestro techo, queremos poder guiarlos, darles sabiduría y ser una fuerte influencia en sus vidas. Pero para es etapa sólo tendremos la herramienta de la influencia relacional que hayamos edificado en los primeros años.
Estos son algunos puntos que Dios me enseñó cuando busqué Su sabiduría en cuanto a cómo ganarme el corazón de mi hija adulta:
1. ¡Pide perdón de todo corazón! Yo quería que Audra no solo oyera mi disculpa por haberme ausentado de su vida, sino que sintiera mi arrepentimiento. Durante mis años de pastorado y ministerio, había visto los problemas causados en la vida de jóvenes por padres ausentes. Esto siempre me motivó a ser mejor padre a mis Chiquitos y a orar por mi hija ausente. Me había arrepentido delante de mi Padre Celestial por haber abandonado a Audra años antes de conocerla. Ahora que la iba a conocer, quería que ella supiera que yo ya no era la persona que había imaginado o que le habían pintado.
La primera vez que conocí a Audra en persona fue poco después de haberla “encontrado” en Facebook. Viajé a Alabama a pasar 3 días con ella. Una de las cosas que quería hacer era verla a los ojos y perdirle perdón por haber sido un cobarde y abandonarla cuando necesitaba papá. Dios me enseñó que el arrepentimiento genuino no es el culpar a otros o producir excusas, sino siempre tomar responsabilidad por mi error al 100%.
Despues de una disculpa verbal es cuando se demuestra realmente si nos arrepentimos (cambiamos dirección) de nuestro comportamiento anterior. La persona sabrá que es verdadera la disculpa al observar nuestra vida. Cuando nuestros hijos ven que nuestras acciones son diferentes, entonces podrán confiar que verdaderamente pedimos perdón.
2. ¡ESCUCHA! Esos primeros 3 días comenzaron una etapa de 6 meses de escuchar a Audra intensamente. No es por nada, ¡pero habían 20 años de historias que oír y preguntas que contestar! Le agradezco a Celina por todas esas noches donde me permitió quedarme despierto más allá de la media noche hablando con Audra… ¡una esposa comprensiva hace toda la diferencia en la vida!
Aunque esa gran “ola” de conversación inicial ya pasó, aún me encanta escuchar a Audra y ver la persona única que es. Estoy aprendiendo a aplicar esto a mis otros hijos, aun cuando sus “historias” son puros cuentos y fácilmente podría pensar en otras cosas mientras hablan (aún cometo errores en esta área).

Varias veces he escuchado que tenemos 2 oídos y una boca para que escuchemos el doble de lo que hablamos. Me parece que la gente, y especialmente nuestros hijos, saben cuando hemos volteado nuestro corazón hacia ellos, ¡y es cuando volteamos nuestros oídos para escuchar lo que dicen! Un oído que escucha es la puerta a la influencia.

3. Para los hijos el amor se escribe T-I-E-M-P-O. Para ganarte el corazón de tu hijo necesitarás pasar tiempo con él. Recuerdo haber oído una historia de un papá que estaba entrenando a la nueva mascota de la familia: un perrito. Se llevaba al perro con él a dondequiera que fuera para enseñarle buen comportamieto, etc. Esto no era algo que le gustaba hacer, pero era necesario. Un día le dijo su hija pequeña, “Papá, cómo amas a nuestro perrito!” El papá se volteó asombrado y le preguntó, “¿Por qué dices eso?” “Pues, ¡porque pasas un buen de tiempo con él!” ¡Qué sabiduría sale de la boca de los niños a veces!
Ha sido una bendición tener a Audra bajo nuestro techo este último año, y 3 meses el primer verano que la conocí. El regalo que ha sido el intencionalmente tener una gran “cantidad” de tiempo es lo que nos ha dado tiempo “calidad”.

Aún hay muchas cosas que estamos aprendiendo mientras buscamos ganarnos el corazón de nuestros hijos. Este verdaderamente es el trabajo más duro que voy a amar. Y lo amo porque ¡amo a mis hijos!

Audra & Brad's 1st meeting.

Primera Reunión     Audra & Brad’s 1st meeting.

Her 1st summer with us in British Columbia

Su primer verano con nosotros en British Columbia. Her 1st summer with us in British Columbia


 

Una Linda Historia de Restauración Familiar – Brad Comparte

¡Buenos Días, Linda! Estoy muy emocionada, pues hoy mi Papacito va a compartir su lado de la historia de cómo comenzó todo con un grave error, pero cómo Dios transforma nuestros errores para el bien. Puedes leer el comienzo de esta historia, y la carta de Audra aquí. Así que sentémonos a ese café de altura que huele tan delicioso, y Brad, cuéntanos…

“¡Estoy embarazada!” Dos palabras que normalmente son recibidas con felicidades, pero cuando sucede fuera del tiempo y el contexto correcto, puede causar que el corazón te brinque a la garganta. Y eso es exactamente lo que me sucedió cuando hace 24 años, mi novia me dijo esas palabras. “Y ahora, ¿qué voy a hacer?” pensé. Desgraciadamente, escuché un mal consejo y me desaparecí de la escena… ¡y corriendo!

Después de unos años llegué a entender el gran amor y la gracia que Dios tiene hacia mí y acepté la responsabilidad de mi error más grande. Había relegado mis derechos paternales y lo único que me quedaba era confiar que Dios tomaría mi error y lo transformaría para el bien. La pequeña foto de una linda bebé, lo único que quedaba de ella, la mantuve conmigo, guardada en las páginas de una antigua Biblia. De vez en cuando la sacaba y oraba, “Dios, dondequiera que esté mi hija, llévala a Tí. Pon gente en su vida que le hablen de Tu amor. Y Padre, ayúdame a encontrarla, en el tiempo y lugar correcto.” No me dí cuenta que en ese momento, años antes de que Dios me la restaurara, mi corazón se había vuelto hacia ella, y ese siempre es el comienzo de cualquier reconciliación.

 

Cuando conocí a Celina y comenzamos a hablar de casarnos, le dije que tenía una hija en algún lugar, y que estaba creyendo que Dios me la iba a restaurar. Le pedí que me aceptara aún con este error, y como siempre, Celina se tomó su tempo para pensarlo. ¡Já! ¡Qué nervios! Pero yo sabía que ella se merecía alguien sin pesadillas del pasado. Estoy tan agradecido que su respuesta fue “Sí”, y con eso me extendió la gracia que me empoderó para ser un mejor hombre.

Adelántate al año 2010, cuando recibí un mensaje inesperado por Facebook de una antigua amistad preguntándome si algún día quería conocer a mi hija. ¡Por supuesto! ¡Esto era lo que por años le había pedido a Dios! Así que por este medio me pude comunicar con Audra. Fue bastante raro al principio, el escribir “ehhh, soy tu padre…” pero fue el comienzo de un proceso de restauración increíble, ordenado, inspirado y dirigido por Dios mismo. Y todo porque Él me ayudó a volver mi corazón hacia mi hija. (Continuará)

 

Una Linda Historia de Restauración Familiar – 2da Parte

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¡Buenos días, Amiga!
Hoy voy a necesitar un café bien fuerte, y pañuelo, pues te voy a leer la carta de mi hijastra, Audra. Te lo prometí la vez pasada, y si no pudiste leerlo, te pido que lo leas aquí para que sepas de qué estoy hablando. ¿Sí? Al terminar de leer la carta, porfavor platícame si esto es algo que te ayuda, ya sea en lo personal, o para poder ayudar a alguien más. ¡Me encantarían tus comentarios!

“Conocí  a mi papá cuando tenía 20 años de edad. Me faltaba un año para graduarme de la universidad, era independiente y crecí sin la influencia de padre o madre. No tenía la menor idea de cómo ser parte de una familia “normal”. (Mi definición de una familia normal es un hogar con una madre y un padre aun felices de ser casados que son estables en sus vidas cotidianas.) Tenía dos hermanos con quienes no vivía, y de la noche a la mañana entré en relación con mis padres y 5 hermanitos menores de 10 años. Básicamente me tiraron al agua y ¡o nadaba o me hundía!

Mis abuelos (principalmente mi abuela) me criaron. Mi abuelo era alcohólico y normalmente no estaba presente. Mi abuela siempre me reiteraba que no era mi madre. Ese era un papel que solo mi madre pordía cumplir. Viví con mi madre y su esposo durante 7 años antes que se divorciaran. Yo pensé que este hombre era mi papá hasta que tuve 9 años, cuando me informaron por primera vez que ese no era el caso.

¿Pueden ver cuán confusa era esta situación para mi? Primero, tenía mamá y papá. De ahí averigué que no era mi papá. De ahí, se divorciaron. De ahí, mi madre me abandonó. Mi abuela comenzó a cumplir el papel de madre… ¡qué confuso para una niña!

Los niños se sienten confundidos aún cuando los padres se divorcian amigablemente. Su confusión solo empeora cuando una madrastra o padrastro entran en la escena. ¡Ahora tienen 3 y aveces 4 padres si ambos padres se vuelven a casar! ¿Quién está a cargo? ¿Supuestamente qué hacen los verdaderos padres? ¿Y qué debe hacer el padrastro o la madrastra? Las cosas se complican aún más si uno de los padres solo se aparece cuando le conviene, o si murió o si es completamente ausente.

En mi caso, comencé sin papás y terminé pertenenciendo a una familia entera de la noche a la mañana. ¡Yo no sabía el papel que un padre o una madre debía llenar! Mi único concepto de familia era bastante negativo. Pensé que yo no le iba a importar a nadie. Pensé que me dictarían la ley y que me castigarían severamente si no me comportaba como querían. Pense que todo lo que hacían por mí nacería de un sentido de culpabilidad y obligación ya que me encontraron y no se podían deshacer de mi.

Todas esas expectativas negativas nacieron en mi niñez, ¡pero las estaba viviendo ahora de adulta! ¿Por qué no podía yo ser más razonable? Porque todo lo que un niño aprende de su mundo y de cómo ese mundo opera, lo aprende en casa.

Una familia mezclada, no importa que tan bien mezclada esté, representa disfunción. Las dos familias originales no duraron. No lo digo con condena, simplemente es un hecho. Mi madrastra, no importa que tan maravillosa sea, nunca puede ser mi madre. Ese no es su papel ni su lugar. Yo anhelaba que mi madrastra llenara ese papel porque mi madre nunca lo hizo. Quebrantó mi corazón y hasta ahora que tengo 24 años, soy suficientemente libre para soltarla. Siempre me dolerá la pérdida de mi madre porque supuestamente ella debió estar ahí por mi.

Para los hijos, el pradrastro representa la pérdida de una relación vital. El simple hecho de tener un padrastro, el hijo sabe que su verdadero padre no es parte de su vida cotidiana. Eso crea un sinfin de inquietudes que el hijo tiene que resolver.

Cuando dejé de esperar que mi madrastra fuera mi madre, por fin le di la oportunidad a que funcionara nuestra relación. Ahora ella me puede discipular libremente y ofrecerme consejo y consuelo. Ahora tengo a quien ver como modelo y sé que no estoy sola cuando comience mi proppia familia. Gracias a Dios por ello, ¡pues mi futura familia se moriría de hambre si mi madrastra no me enseñara a cocinar!

Qué bendecida soy, ¡pues mi madrastra me aceptó 13 años antes de conocerme! Aún cuando yo era la razón porque su sueño de comenzar una familia sin reproche nunca se haría una realidad. Ella me escogió porque amaba a mi papá. Y esa era una decisión que solo ella podía tomar.

Nota para todos los padrastros o madrastras: Al casarte con alguien con hijos, escogiste a los hijos también. El hijo, muchas veces, no tiene gran parte en decidir quién va a ser su padrastro o madrastra.

La transición a mi nueva familia fue mucho más fácil cuando averigué que mi madrastra me escogió. Ese era mi temor más grande. ¿A quién hiban a echar si las cosas no salían bien? A mi. No a ella. Esto no significa que mi madrastra siempre estaba conforme con lo que yo hacía o decía. Yo sé que se ha frustrado conmigo varias veces. Pero lo que nunca ha cambiado es que siempre he sabido que me ama y que me escogió desde el principio.

Varias veces rechacé a mi madrastra. Actué con indiferencia cuando ella hacia algo por complacerme. No la hubiera culpado si hubiera tirado la toalla y dicho “Suficiente! Ya no más!” Pero nunca lo hizo. Es más, siempre tenía su mano extendida hacia mi. Me hizo muchas preguntas difíciles y no estaba conforme hasta que yo las respondía. “¿Por qué, Audra? ¿Te has preguntado por qué?” Esto me ha forzado a lidear con las cuestiones difíciles y las emociones que enterré por causa de mi “no-tan-buena” niñez.

Por la gracia de Dios, estoy contenta de poder decir que ahora mi madrastra y yo tenemos una buena relación. Por supuesto que aún tenemos mucho trabajo por delante, pero ese es el caso con cualquier relación que vale la pena. Espero que esto anime a todo padrastro y madrastra a que realmente consideren el contexto en el cual se encuentran sus hijastros. Hay muchas razones detrás de sus acciones. (Una de ellas es tu cónyuge, no olvides el papel que desempeñará en el desarrollo del caracter de los hijastros.) Tal vez lleve tiempo, pero si puedes ayudar a tu hijastro a clasificar sus expectativas, hay esperanza para tener una buena relación.

Finalmente, recuerda que todo padre e hijo entra en una familia mezclada con sus propios dolores y esperanzas. El mezclar a una familia, aún a una familia “normal”, lleva toda una vida. Y si talvez no tienes mucho tiempo con todos tus hijos o hijastros en casa, haz todo lo posible con el tiempo que tienes.”

¡Feliz Cumpleaños a Mi Papacito!

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Te cuento que hoy cumple 41 años mi Papacito… ¡Qué emoción!

Esta foto fue tomada hace 4 años, pero el cariño que vez en esta foto sólo ha aumentado.  El matrimonio con Dios en el centro sólo endulza con el tiempo.
Los nenes le hicieron tarjetitas hechas a mano, y cuando lo saque yo a comprar su regalo más tarde, le van a decorar la casa con sorpresas que ellos le han hecho. Después te enseño una foto para que veas cómo celebramos a papá en su día especial. Un gran abrazo a tí y a los tuyos.

Una Linda Historia de Restauración Familiar

Te voy a contar un pedacito de una linda historia. Es la historia de cómo Dios ha restaurado ciertas relaciones en nuestra familia. Es una historia de madrastras, hijas abandonadas y lo lindo que es Dios en restaurarnos a todos por completo.

Hace muuuuuuuchos años, cuando aún habían dinosaurios (jiji) y yo estaba considerando un noviazgo con mi Papacito, él me confesó que tenía una hija a quien había relegado para adopción, pues la madre de la niña tenía promesa de futuro esposo que la quería adoptar. Mi Papacito tenía 17 años de edad cuando, siguiendo el mal consejo de su padre de lavarse las manos de la situación, relegó todos sus derechos de padre y ahí terminó la historia. Pero no. No terminó ahí la historia. Porque Dios es lindo.

Al confesarme esta realidad, me estaba dando la opción de olvidarlo y buscar a otro futuro esposo que no tuviera pasado. Pero al considerarlo, Dios me dio paz y gracia para aceptar lo que Brad traía consigo. Así que, sabiendo esto, decidí que si en algún futuro Dios decidía traer a su hija a nuestra vida, la aceptaría.

Pues ese día llegó en Febrero del 2011, cuando por medio de una amistad, pudimos encontrar a Audra. Imagínate, la encontramos vía Facebook! Parece novela, ¿verdad? Pues resulta que no sólo se divorció la madre del padrastro que nunca la quiso adoptar, sino que a fin de cuentas la abandonó con su abuela. Audra no tubo padres y tuvo una niñez muy turbulenta. Eso nos partió el alma.

La invitamos a que nos conociera ese mismo verano, y pasó 3 meses con nosotros. Después de terminar la universidad (pues solo le faltaba un año), se vino a vivir con nosotros.

Ha sido lindo ver lo que Dios ha hecho. En otra ocasión te contaré más del proceso de introducirla a nuestra familia y todo lo que hemos aprendido. Por ahora, basta decirte que Dios es fiel y pone al solitario en una familia. No solo, sino que restaura y compone lo que nosotros, por nuestros errores, descompusimos.  Hoy en día, Audra, de 24 años, vive con nosotros y tenemos una buena relación. Somos una familia feliz.

Su Gracia es preciosa, Prima. Dios le trae paz a las situaciones de nuestra vida que están quebrantadas o fuera de orden si sólo nos cedemos a Su Palabra y a Su Voz.  La próxima vez que platiquemos te voy a leer una carta que escribió Audra desde su perspectiva. Sale?

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¡Papá y Mamá Unidos Jamás Serán Vencidos!

Esta es nuestra foto más reciente... hijos felices porque Papá y Mamá están unidos.

Esta es nuestra foto más reciente… hijos felices porque Papá y Mamá están unidos.

“Papá me dejas comer otro helado? Mamá nunca me deja, por eso te estoy preguntando a ti!”

Qué inocente, ¿verdad? ¡No! ¡Los niños aprenden rapidísimo a manipular la situación para que les favorezca! Y eso comienza desde que son bebés.

Papacito: “Está llorando el bebé.”
Mamacita: “Sí, pero es hora que se duerma y necesita estar solito unos minutos más”
(Pero en el momento que Mamacita no está viendo, Papá lo recoje y se lo lleva para distraerlo un rato más.)

Esto es muy destructivo para una familia. Como pareja deben estar de acuerdo y presentarse unidos ante los hijos.

“¿Y qué pasa si no estamos de acuerdo?” Qué bueno que preguntaste. Si han hablado de cierta decisión, han valorado ambas perspectivas, han respetado el papel que cada uno tiene en la situación y todavía no pueden acordar en una decisión: No. Se. Muevan. No hagan nada. Punto y final.

Hasta que estén de acuerdo, no vale la pena seguir adelante.

¿Recuerdas que la vez pasada hablamos del acuerdo? “Si dos no están de acuerdo, cómo pueden caminar juntos?” (Amos 3:3) y “Si los miembros de una familia se pelean unos contra otros, la familia también acabará por destruirse.” (Marcos 3:25).

“Pero Celina, ¡tenemos que hacer algo!” Sí. Pero si quieren éxito, lo tienen que hacer unidos. Cuando no pueden llegar a un acuerdo, es necesario buscar una opinión más alta… y ya sabés lo que voy a decir, verdad? Ajá. La Biblia.

Pregúntense: “¿Qué dice la Biblia al respecto?” y ahora los dos se pueden alinear con Dios mismo.

Es más, este proceso no solo es para corregir nuestro caminar cuando no sabemos qué hacer. Como platicamos hace unos días, este debe ser el proceso que usamos cuando todavía estamos buscando información antes de formar una opinión y tomar una decisión. ón, ón, ón. ¿Sí? Vaya pues.

¿Y tú? ¿Has tomado decisiones en unidad con tu Papacito? ¿Como cuáles?

Cómo Lograr El Acuerdo En El Matrimonio

La vez pasada platicamos acerca del desacuerdo en el matrimonio y lo que nos roba. Pero te dejé colgando, ¿verdad? Hoy vamos a ver cómo podemos lograr el acuerdo y por ende, un ambiente lleno de harmonía y paz en el hogar, donde todos marchamos juntos hacia el propósito que Dios nos ha designado.

¿Cómo has estado? Fíjate que yo estoy felíz, pues Dios nos ha abierto la puerta para conocer a varias familias en Antequera, España, y esta semana mi Papacito está allá, platicándoles lo que Dios ha hecho en nuestra familia a través de Su Palabra. Abajo incluí algunas fotos. Como te conté al principio, todo lo que Dios nos ha enseñado lo queremos compartir con otros, ¡pues la transformación es radical!

Prima, sé que a veces lo que te digo es diferente a lo que has oído, pero son cosas que hemos visto en la Biblia y comprobado con nuestras propias vidas. Al comenzar a poner estas cosas en práctica, uno se siente raro… como tirarte a nadar aún con la ropa puesta. No se siente cómodo. Pero eso solo es porque es un nuevo concepto. Es más, tal vez te emociones, lo pongas en práctica y después de unos cuantos nuevos retos, te preguntes si vale la pena! Pero estoy aquí para decirte que sigas adelante. ¡Sí vale la pena!

Bueno, el Acuerdo. Pensaste que se me había olvidado lo que veníamos a platicar, verdad? Jiji. 

Este es el proceso del desacuerdo: Ella opina una cosa, él opina otra. Entra el orgullo y uno o el otro siente la necesidad de defender su posición y ni uno ni el otro se baja de su macho (Santiago 4:1). De ahí,  como dice Santiago 3:16…

“Porque donde hay celos y ambición personal, allí hay confusión y toda cosa mala.”

¿Viste lo que dice? ¡TODA COSA MALA! 

No es por nada, pero eso me suena a destrucción.  Yo no deseo NINGUNA cosa mala en mi familia, mucho menos TODA cosa mala!

La respuesta es alinear nuestras ambiciones con las de Dios.

Dios desea lo mejor para todos. Él es Bueno y Justo, Perfecto y Santo. Entonces es cuestión de buscar lo que Dios dice al respecto, o lo que él desea en cierta situación, y de ahí es sencillo alinearnos con Él. Adiós confusión. Adiós pleito. Adiós desacuerdo. 

¿Sencillo? Sí. ¿Facil? No. 

Muchas veces nuestra naturaleza carnal quiere hacer berrinche. No quiere hacer lo correcto. No se quiere someter a la corte de más alta opinión. Pero si queremos lo mejor para nuestro matrimonio y para nuestros hijos, mejor un momento colorado que mil descoloridos. 

Voy a ser muy transparente contigo: Yo no sabía lo orgullosa que era hasta que me casé. Y no sabía lo enojona que era hasta que tuve hijos. Pero con la ayuda de Dios y Su Palabra, mejoramos todos los días cuando nos cedemos a Sus caminos. 

Hasta la próxima, linda. Eres una Mamacita de Verdad. Una Mamacita por dentro primeramente que se desborda a tu exterior y todos lo pueden ver. ¡Sigue la transformación!

Cuéntame cómo te va, y si tienes alguna pregunta. ¿Sale? ¡Me encantaría saber!

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El Desacuerdo: Ladrón

¡Ladrón! ¡Robo! ¡Sáquenlo de aquí! ¿Sabés que el desacuerdo te está robando? Te está robando paz, intimidad, salud emocional, energía, pero más que todo, le está robando dirección y propósito a tu matrimonio.
¡Buenos días, Prima! Salgamos a caminar ya que es temprano y no hay mucho calor todavía. Quiero que me enseñes tu vecindario. Preparé un jugo de zanahoria y manzana con hielo para que tengamos algo rico y saludable que tomar. ¿Lista?

Hemos hablado del Acuerdo, pero debemos conocer bien a nuestro enemigo: El Desacuerdo.

Muchos piensan que es imposible estar de acuerdo en todo aspecto. Cuando no están de acuerdo, se turnan… “a quién le toca ceder esta vez?” Cuando no pueden unirse para tomar una decisión simplemente dicen “bueno, esa es cuestión tuya, hay miras como le haces”.  O, “bueno, por mantener la paz, no voy a decir ni pío!” pero por dentro resienten la decisión del otro.
Pero quiero retarte a que veas al desacuerdo como un enemigo, un ladrón.  Hoy te voy a presentar la lección que le dio un giro de 180 grados a nuestro matrimonio. Digo presentar porque es un tema enorme, pero si quieres, ¡sigamos la conversación! ¡Déjame un comentario!
Te conté la última vez que Brad y yo discutíamos mucho cuando éramos recién casados. Hubiera sido más franca contigo… nos peleábamos mucho. (Puedes ver en los comentarios porqué quise aclarar). Cuando somos recién casados, estamos amalgamando dos mundos y creando unidad. Unidad de visión y propósito. La Biblia nos dice que ahora somos una sola persona.
 
Dios quiere que estemos de acuerdo porque Él sabe que ahí se nos hace disponible el poder dinámico para cumplir nuestro propósito como matrimonio y como familia. (Amos 3:3 y Mateo 18:20.)
Salmos 133:1 dice:
¡No hay nada más bello
ni más agradable
que ver a los hermanos
vivir juntos y en armonía!
¿Entonces cómo podemos entrar en desacuerdo? Fácil. Cuando interfiere nuestro orgullo nos peleamos.
Proverbios 13:10 dice que
El orgullo sólo genera contiendas,
   pero la sabiduría está con quienes oyen consejos.
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Entonces, en vez de un ambiente tenso, ¡imagínate vivir en armonía constante, paz y unanimidad de visión y propósito! Y la próxima vez veremos cómo lograr este estado de acuerdo en tu matrimonio… te dejé colgando, pero creo que ya te dí mucho qué masticar por ahora! 🙂

¿No Más Discusiones?

Fijate que he estado pensando en el acuerdo entre tú y tu Papacito. ¿Sabes que esta es una de las áreas más importantes para una familia?  ¿Pueden dos caminar juntos sin antes ponerse de acuerdo? (Amós 3:3) Y si los miembros de una familia se pelean unos contra otros, la familia también acabará por destruirse. (Marcos 3:25)

Pero antes de seguir platicando, Hola, ¿qué tal? ¡Qué día más precioso! ¿Nos tomamos un Capuccino helado? Con miel de Caramelo y crema batida…mmmmmm! Sigamos nuestra plática en el balcón, ¿te parece?

En nuestros primeros años de casados, Brad y yo discutíamos. Yo constantemente trataba de convencerlo a que viera la vida como yo, pensara como yo, hiciera las cosas como yo. Cómo no? Si mi manera era la correcta! O por lo menos así pensaba en ese entonces.

Por ejemplo, tú sabes que me gusta ser eficiente y no perder el tiempo. Si se presenta algo que hacer, en cuestión de 5 segundos, ya tengo el plan fríamente calculado de la distancia más corta de punto A a punto B, con las prioridades en orden y la ruta necesaria para lograrlo en el tiempo más corto posible. (Respira profundamente) Qué rico sentí hablar tan eficientemente. Jiji. Pero Brad…

Brad es otra historia. A mi Papacito le gustaba hacer las cosas a última hora, mañana (no ayer), sin mayor plan, y, cuando lo conocí, no sabía la definición de la palabra “meta”. Para él la palabra más importante es “divertido”, para mí es “cumplido”.

Pues ya te imaginas los problemillas que esto nos causó!

Pero de ahí Dios, a través de unos amigos, nos enseñó acerca del acuerdo.

El acuerdo NO es ver la vida de igual manera, sino cada uno aportando su perspectiva y todo lo que ES para caminar juntos con unanimidad de propósito. 

Ahhhhh bueeeeeno! Entonces no tenemos que ser idénticos! Ahora, Brad valora mi perspectiva femenina, pues entiende que él no puede pensar así. Recibe mi perspectiva como un regalo de Dios para ayudarlo a ver la vida de forma más completa. Y yo? Igualmente! Aprendí a valorar la forma en que Dios hizo a mi Papacito. No sólo su perspectiva masculina, sino también su personalidad. 

Brad dice, “Celina se encarga de que tengamos una vida de propósito, yo me encargo de que la gocemos.” Sin él, todo sería trabajo serio, de una meta a la próxima, sin celebrar y gozar lo que pudimos hacer. Sin mí, todo sería diversión y fiesta. Pero sabes que ha pasado? He aprendido a ser más alegre y ahora Brad sabe lo que es poner y cumplir metas! Wupwup!

Y las discusiones? Pues digamos que eso quedó en el pasado y tenemos una nueva forma de tomar decisones con paz, alegría y emoción por lo que vamos a emprender. ¡Cuidado mundo! ¡Estamos unidos!

Y tú, ¿qué opinas?